Pienso, luego escribo

Son las 5 de la tarde. Estoy en el piso esperando a alguien que seguramente ya no vaya a venir. Hace frío, quizás demasiado. No voy a aguantar lo que queda de invierno con esta vieja estufa eléctrica; lo único que hace es aparentar, porque calentar, calienta poco. Es sólo una especie de intención.

Me he servido un vaso de leche con cuatro galletas y lo he calentado tanto que me he quemado las manos.

Y ahora, aquí sentada, se me pasan por la cabeza muchas cuestiones del día a día. Pienso en vosotros. En mí. Recorro uno a uno los recuerdos que guardo de las últimas citas, me dejo sorprender de nuevo por algunos momentos que hacen que en mi cara se dibujen inconscientemente muecas interpretables… de muy diversas maneras, supongo.

De esta época me preocupa haberme visto desbordada por las múltiples llamadas, no verme capaz de manejar el tiempo que invierto en gestionar las citas y el estrés que me supone ver que mi organización deja mucho que desear. Hay días en que me veo colgada del teléfono y creo que no es lo que deseo.

Pero vamos, que me quejo de vicio, porque un trabajo como éste no tiene ni tendrá parangón. Eso ya lo sé yo.

Pienso también en los foros. Entiendo su utilidad; muchas personas que pasan por aquí me han hablado de experiencias nefastas en este ámbito. Lo comprendo, me parece lógico que existan e incluso, si pienso egoístamente, a mí me hacen más favor que perjuicio. Pero hablo a título personal, y esto a veces no tiene mucho valor si no se contextualiza. Si fuera un poco más allá, diría que la existencia de espacios de este tipo me preocupa. Al menos tal y como son a día de hoy.

No me gusta la actitud que muchas personas adoptan en ellos. No me gustan las valoraciones de 0 a 10 que se hacen del cuerpo de las mujeres, la escasa reflexión sobre cómo las personas (las putas) podemos variar nuestra comportamiento en función de la actitud del otro (el cliente), o sencillamente lo poco respetuosa que es alguna gente (hombres) con otra gente (mujeres, putas, es decir, mujeres consideradas de 2ª). Esto último es muy importante.

Es fácil hablar de si una puta es implicada o no, pero lo que casi nadie cuenta es cómo un cliente puede tirarse en la cama haciendo la estrella, mirando al techo con cara de aburrido, mientras deja que la otra le haga una mamada de escándalo (eso espera él) en la completa duración de un servicio. Otro ejemplo más sencillo es el de la persona que llama por teléfono y tras el “¿Sí?” reglamentario se permite obviar el “buenos días” o el “¿qué tal?” (se lo permite porque habla con una puta, lo que digo, mujer de 2ª) y entra directamente con un escueto “información” como si estuviera hablándole a un contestador autómatico. Una persona que reciba ese trato día tras día acabará quemada, sin lugar a dudas, y seguramente no sea la persona más jovial al contestar las llamadas.

Desde luego de eso no va a hablar la persona que deja su comentario anónimo como si de algo absolutamente inocuo se tratara (inocuo para él, claro).

Me pregunto si estos espacios podrían ser diferentes o no hay manera de escapar a ese valor supremo que es la superficie y no el fondo, ese valor que volcamos sobre las personas cosificándolas, delatándonos incapaces de ir más allá.

Los espacios los hacemos las personas. Por eso, pido que quien lea esto y quizás se sienta un poco identificado, haga su reflexión personal y un poco de esfuerzo por respetarnos. Entiendo que mamamos cosas feas, que cargamos con bagages chungos desde el día en que salimos del útero de nuestra madre, pero os lo pido como un favor.

Por esto no quiero dejar de agradecer a la vez a esas personas que se comportan como tales, y se esmeran por que la relación sea igualitaria, cómoda y agradable de principio a fin. Esas personas son las que merecen implicación, trato y respeto, y seguro saben que de lo que se da, se recibe.

Muchos besos.

*     *     *

 

Rompiendo barreras

Estas últimas semanas han sido maravillosas y eso me hace reflexionar. En este tiempo he tenido la oportunidad de cruzarme con muchísimas personas, y quizás algo que agradezco profundamente de este trabajo es la posibilidad que me brinda de relacionarme con personas mayores que yo. Incluso mucho más mayores, quiero decir.
Esto nunca habría podido suceder de otra manera. Por supuesto, nunca un contacto tan íntimo, pero seguramente tampoco un contacto más casual se habría dado. Los escalones generacionales son brechas que se abren entre personas que podrían congeniar perfectamente. No hablo del vínculo de un nieto con su abuela, o del de un padre con su hija, si no de un lazo que parte de la nada y se construye gracias a un interés recíproco transformándose poco a poco en cariño y apego.
Saltar esa barrera te demuestra que hay muchísimas más personas accesibles en el mundo, pues cualquier persona puede serlo si no nos dejamos llevar por superficialidades. Y claro, aquí ya no hablo sólo de la edad, si no de casi cualquier otra característica volcada sobre la apariencia.

Bueno, con esto no pretendo dar lecciones sobre si la belleza está en el interior o no, la Bella y la Bestia es una película entretenida pero en el fondo me da un poco igual. Lo que quiero decir es que seguramente la mayor parte de nosotros no nos tener sexo con personas que no pasen el estricto filtro de nuestro primer golpe de vista, y que quizás así nos perdamos experiencias bonitas con otra gente.

Curé mi sorpresa, pero en su momento lo fue, de que los gustos sexuales de una persona que me dobla en edad sean tan similares a los míos, y cuadren a la perfección logrando que ambos alcancemos cotas altísimas de placer juntos.
Por todo esto me siento afortunada pues, por alguna razón, sumergirme en el trabajo sexual me fue sencillo y de él obtengo hoy, más que nunca, mucha satisfacción y una gran capacidad para abrirme a las personas.

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*     *     *

Aquí sigo

Los demonios del paraíso virtual me absorben cada vez que me siento frente a la pantalla con idea de dedicarle un rato al blog. Me fuerzan a procrastinar con largas cadenas de consultas, listas de reproducción infinita de música, conversaciones absurdas y serias con personas cercanas y lejanas. En fin, creo que sabéis de qué hablo. Por eso esta publicación va sin más texto que éste. Escueto. Por toda esa gente que me lleva pidiendo nuevas actualizaciones desde hace tiempo y ha recibido por mi parte justificaciones discretas cargadas de deber.

Espero que os gusten mis nuevas fotos.

Os beso.

                                    *     *     *

Primeros shots

Hay algo que me cuesta al hacerme fotos. Quizás haya una parte de sentirme observada, de acaparar primero la mirada de quien está detrás de la cámara y saber que después vendrá la de quien está frente a la pantalla.
Sé que las fotos son importantes en esta profesión y esto es algo que a menudo no me gusta asumir. Intentaré explicarme mejor en el siguiente post😉
Por cierto, con esto empieza el goteo de fotos de mi última sesión.

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*     *      *

 

Compruébalo tú mismo

A veces ocurre que alguien me dice que viene recomendado, también encuentro entradas en los foros que hablan de mí. Este asunto me resulta tan delicado que creo que está bien dedicarle un poco de escritura.

Me parece interesante encontrar halagos y críticas, me ayudan a situarme. Los halagos me dan seguridad, y las críticas me indican qué es lo que puedo mejorar, y con ambos crezco.
Aspiro a que cada persona que pasa por aquí esté lo más a gusto posible, y yo con ella. Me gusta el sexo; bueno, me gustan algunos sexos. No lo quiero de cualquier manera. Quisiera que todos los encuentros fueran cuidados. Que no faltara la cercanía, antes, durante, y después. También disfruto la delicadeza, que tus manos se posen suavemente en mí por primera vez, luego que nuestras bocas se descubran poco a poco, y que el reloj y los quehaceres influyan lo menos posible en nosotros.

Puedes hacerte una idea con esto de lo que vas a encontrar, pero todo dependerá de ti y de mí, y de la relación que seamos capaces de entretejer.
Ninguna experiencia ajena te dirá cómo será nuestro encuentro. Todos sabemos que el sexo no funciona así. Cada experiencia es única pues la conexión entre dos personas depende de muchos factores, entre los cuáles nos incluimos tú con tus circunstancias y yo con las mías.

He vivido momentos de conexión brutal con algunas personas, ratos muy agradables y divertidos con otras, y tenido experiencias en que me he preguntado qué es lo que pintaba ahí con alguien que no me estaba respetando.

Quiero que disfrutemos juntos, ¿te apetece?

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Gracias

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Ya han pasado dos meses desde que emprendí el camino de hacérmelo todo yo misma, de trabajar sólo para mí. Y la verdad, a día de hoy puedo y quiero decir(os) que (os) estoy sumamente agradecida. Ni una mala experiencia, ni una situación  mínimamente incómoda… De hecho, todo lo contrario. Habéis entrado a mi habitación como clientes, habéis salido como personas con las que me ha gustado compartir el tiempo. No me arrepiento de nada ¿Por qué nadie cree y valora que el trabajo sexual pueda ser así de gratificante? Hay muchas cosas bonitas en el mundo, y puede que ésta sea una de las que
más me absorben, por lo poco comprendida que me siento cuando trato de defenderme ante todas esas personas que piensan que no soy lo suficientemente madura o no estoy lo suficientemente cuerda como para ser capaz de decidir qué es lo que me hace sentir bien y qué es lo que quiero hacer con mi vida. Quisiera sentirme más escuchada y menos juzgada.

De mi trabajo me gusta casi todo: imaginar cómo será esa persona de la que sólo conozco laIMG_4596 voz, fantasear con el encuentro cuando ya ha pasado el umbral de la puerta, ese puntín de nerviosismo cuando salgo del baño en ropa interior… Y todo lo que sigue. Me ha enseñado a hallar la belleza más allá de cánones y demás superficialidades, a entender lo diferentes que somos, que no hay un sexo si no que una, dos (o más) personas en una situación determinada tendrán una experiencia sexual concreta. También me gusta haber aprendido algo, mucho, sobre el amor y lo poco ligado al sexo que puede llegar a estar. Pero esa ya es otra larga el película que dejaré para otro día.

Me despido como al principio, agradeciendo.

Feliz fin de semana.

Abril.

Sol de invierno

Éstas son algunas de las fotos que me hicieron este mes en uno de los lugares más bonitos de esta región. Hay varias razones por las que me gusta esta sesión de fotos. Una de ellas es que el entorno me resulta muy familiar, me encanta pasar tiempo por esta zona. En verano voy a menudo a relajarme, a leer y a darme un baño; en invierno, suele ser para hacer algo de ejercicio. Otra razón es que apenas se nota en mi cara el frío que estaba pasando. A pesar del día que hizo, se percibe esa típica luz invernal blanquecina que invita a no ser optimista y ponerse alguna capa de más. Y tres, el fotógrafo 😉

*    *    *

Tres no son multitud

Bella, alegre, y espontánea. Se estrena en este mundillo con toda la inocencia y frescura que ello implica. Ésta es Carlota y ha venido para quedarse ¿Vienes a pasarlo bien con nosotras?

3 comentarios en “Diario

  1. Hola Abril,

    Tengo una preguntar es posible de viajar contigo dentro de espana sea para una viaje de negocio mio?
    Si quieres te puede enviar el plan de mi viaje de negocio .
    Tienes un correo electrónico?

    Muchas gracias

    Un saludo
    de
    GianLuca

    Me gusta

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